Muñana
La Asociación de Mujeres "El Amanecer en Muñana" organizo un Certamen Literario, de Poesía y Relato corto: "CUENTAME ALGO PERO NO ME CUENTES QUIEN ERES", yo quiero poner aquí varias de sus lecturas, empezare por las finalistas del año 2009.
Gracias por escuchar
Escrito por
Segundo premio:
RECUERDOS DE UN ANCIANO
Dicen que no hay nada más triste que un recuerdo feliz y yo estoy totalmente de acuerdo.
Recuerdo mis momentos más felices, y entristezco al pensar que esos años ya no volverán. Nunca más volveré a ser joven, ni a ver a los que se fueron, ni la vieja casa, que tanta gente dio cobijo.
Recuerdo con añoranza a toda mi familia sentada alrededor de la lumbre. Apenas me acuerdo de lo que hice ayer, pero puedo ver la cocina de la casa en la que me crié, casi puedo contar las frías lanchas del suelo, oler la lumbre que siempre estaba encendida y ver a todos sentados alrededor esperando que se hicieran las patatas para comer y entrar en calor por lo menos por dentro. Unos días comíamos patatas y otros sopas de ajo. Éramos pobres, pero por lo menos teníamos marranos para hacer matanza y comer todo el año algo de carne. Había familias tan pobres que no tenían ni eso.
También recuerdo cuando mi madre me hacia torreznos.El más grande era para mi padre y luego cogíamos uno cada hermano. El tamaño se correspondía con nuestras edades. A veces comíamos huevos fritos, pero como no había uno para cada uno, pringábamos todos de dos o tres.
Y en Navidad comíamos pollo o gallo. Mi madre hacía rosquillas para la Noche de Reyes, y cuando nos levantábamos, teníamos esperando unas onzas de chocolate, alguna mandarina y unas nueces.
Juguetes no había muchos. Las niñas se hacían una muñeca con cualquier trapo y los niños teníamos unos preciosos coches hechos con latas de sardinas a una cuerda.
Pero no siempre nos sentábamos a la lumbre para comer. También para hablar, para estar en familia. Mi madre cosía mientras mi padre atizaba el fuego.Luego todos a dormir. Cuatro o cinco en la misma cama para darnos calor. Cada noche le tocaba a uno dormir a los pies de los otros.
Y de repente, un día, ya no te interesan las latas de sardinas y solo quieres encontrarte por casualidad con las muchachas que iban a por agua a la Fuente de la Manivela, y a medio camino lo tiraban para volver a estar otro ratito con nosotros.
El día de San Segundo ponían el baile en La Venta.Bailábamos en el camino, que hoy es carretera y pasan cientos de coches, pero entonces sólo pasaba la camioneta de los pasajeros y como iba despacio nos daba tiempo a retirarnos.Algunos días iba muy llena y la gente viajaba en el portaequipajes, arriba, con las maletas y paquetes.
En fin se podría escribir un libro con los recuerdos de este pobre anciano. Quizá lo haga.
Mañana te contaré el día que dimos gato por liebre...literalmente.
TERCER PREMIO:

